Unidad Didáctica

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“Una de las cosas que más duelen al jubilarse —me dice Ingrid, maestra y vieja amiga— es la imposibilidad de volver a enseñar, que es transmitir conocimientos. Pero, y sobre todo, también es desvelar la belleza de unas vidas ignoradas por los niños: enseñar es como abrir las puertas chirriantes y llenas de telarañas del almacén y quitar de un tirón la colcha vieja que ha cubierto durante años el cuadro maravilloso que heredamos de la abuela y que nunca habíamos visto a la luz del Sol”. Qué razón lleva.

Un niño malagueño podría saber quién fue el Marqués de Salamanca pues su biografía reúne todos los condimentos para ser un personaje fascinante y admirable. Mujeriego, culto, patriota, viajero, promotor de empresas tan innovadoras que dejaban con la boca abierta a sus coetáneos y que van desde casas de baños hasta el Teatro del Circo, donde dio un fabuloso concierto Franz Liszt —al que Beethoven besó en la frente tras oírle tocar el piano— pasando por el tren que unía en hora y pico Madrid con Aranjuez. Téngase en cuenta que ese mismo recorrido hecho en diligencia, en la que cabían unos pocos viajeros, suponía multiplicar la duración del viaje por cuatro mientras que el tren, además de veloz, trasegaba varios cientos de personas… Don José de Salamanca visitó en Pésaro a Rossini y levantó una estatua en honor suyo. Fue amigo de Mariana Pineda. Y se hizo rico, y se casó con una extranjera de apellido Livermore, familia que emparentó también con Manuel Agustín Heredia (sí, ese hombre de bronce que está sentado al lado del puerto). Todo eso, y más, podría ser contado, escrito y explicado

Isabel II no podía ser cien por cien un bicho. Cantaba bastante bien, tocaba el piano aceptablemente… Parece ser que es verdadera la anécdota: el tren citado llegaba hasta la misma puerta del Palacio, y sus últimos raíles eran… de plata.

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Una respuesta to “Unidad Didáctica”

  1. el temido (por su bravura) Says:

    Buen pájaro era. Además de lo dicho, era oportunista (se libró de lo de Torrijos), se supo rodear de “buena gente”, como Narváez (curiosamente, la calle Narváez en Madrid está en el Barrio de Salamanca. Y su espíritu sigue perdido en su palacio, hoy propiedad del BBVA (otros que tal Pascual).
    ¿No hicieron una película sobre él con Alfredo Mayo, creo recordar?
    Delenda est Britannia. Lector salutatus.

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