¿Asquerosa?

Alguien dijo que la capacidad para sorprenderse es el filtro —en el sentido de bebedizo o pócima— que mantiene a las personas jóvenes. Revisando el correo esta mañana, y esa frase ya no significa que el mayordomo me haya traído un montoncito de sobres en una bandeja de plata, primero porque no tengo valet de chambre y después porque solo recibo recibos (¡qué arte, qué dominio del idioma!) bancarios, material innoble y humillante que no merecería ese trato distinguido y ceremonial de la brillante salvilla, pues como decía… revisando el correo electrónico me ha llegado el nombre de un pueblo de Granada asociado a una foto maravillosamente triste que oprime el corazón. La imagen es de una simplicidad terrible: una cama antigua de hierro con el cabecero y el pie de la misma altura ocupando un rincón. Sobre la colcha, flores. Y en el diedro blanco de las paredes con zócalo de almagra, porque no se ve el techo, dos cuadros con sendos grabados religiosos. Casualmente uno de ellos vigila también mi escaso sueño.

El autor de la foto quiere que mi cerebro no se enrobine y a mis preguntas —¿dónde está esa cama, de quién es?— responde con “La casa está en Asquerosa”. Respuesta misteriosa y críptica.

Mucho he criticado a Güiquipedia y me gané hace años grave castigo de uno de sus gerifaltes (españoles) por osar editar el artículo dedicado a ese bicho zafio, obtuso, cegato y sectario llamado Manuel Hidalgo, entrada que solo era (y será) un monumento a la mentira y al nepotismo. Una mujer me salvó, porque la peor mujer es siempre mejor que el mejor hombre, y el bloqueo se levantó a cambio de mi promesa de no tocar otra vez la biografía de ese perro pulgoso. Pero intrahistorias vergonzosas aparte, Güikipedia siempre da una solución que a veces es hasta muy buena, y al consultarle la palabra “Asquerosa” me contó esto: pueblo segregado de Pinos Puente, en la provincia de Granada, que ahora se llama Valderrubio, cuyo nombre proviene del inmenso honor de haber sido el primer sitio donde se sembrara tabaco rubio americano. Hasta aquí, como verás, nada me aclaraba sobre la sencilla cama literalmente pegada al diedro encalado de un rincón.

Yo siempre he visto con admiración a quien era capaz de explicar algo difícil con palabras sencillas. Si el Español —no existe el Castellano, ese concepto es una maniobra miserable de lo más cutre de esta nación llamada España— limó el seco y duro Knut hasta ser Canuto o el enrevesado Malborough paso a ser el dulce Mambrú… es una bella historia. Pero resulta que Güikipedia, al escribir yo “Asquerosa” me ha presentado Valderrubio. Qué raro.

Realmente la villa —y no se dice el porqué— en tiempos romanos se llamó Aquae Rosae, agua de rosas, que ya es nombre bonito. Y de ahí —acuerrose, acuerrose, acuerrose…— se convirtió, con grave pérdida, en Asquerosa.

Solo a una comunidad estrictamente estúpida se le ocurre aceptar Valderrubio para sustituir a Asquerosa estando Aquae Rosae de por medio y tan a mano.

En Asquerosa vivió Federico García Lorca, más conocido como Federico, hombre penosamente maltratado por sus congéneres y por los amiguitos de Manuel Hidalgo, que excavan y excavan tratando de colgarse a modo de medalla triunfal los restos del cordial y maravilloso escritor que fue asesinado, como tantos otros, por gente muy mala… Todo el que mata es malo.

Esa cama de la foto intuyo que fue de él.

A ambos el mismo Cristo ha vigilado nuestro sueño.

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Una respuesta to “¿Asquerosa?”

  1. Landahaluts Says:

    “…Si los de Asquerosa, antes de repudiar públicamente el nombre de su pueblo hubiesen investigado por qué lo llamaban así, habrían sabido que tal nombre no era el le correspondía, sino una variante de otros muy antiguos. De todas maneras, Asquerosa tiene un rancio abolengo, un noble alcurnia y una limpia prosapia que para sí quisiera Valderrubio, pobre advenedizo, que en mala hora ha pretendido suplantar a quien está acreditado por más de trece siglos de existencia y figura en los anales de la Historia. En fin, no arriendo las ganancias a los vecinos del lugar: cambian oro de ley por latón sobredorado. ¡Ah! Olvidaba, que cada uno es dueño de hacer de su capa un sayo.”
    Diario “PATRIA”19/02/1956
    Artículo titulado “Asquerosa y Valderrubio”
    Luís Seco de Lucena Paredes

    Hoy en día el cultivo del tabaco es casi algo meramente testimonial (falta de calidad -dicen “los expertos”-, falta de subvenciones para mejorar su competitividad y falta de drogodependientes dispuestos a poner en peligro su salud por un vicio absurdo). A pesar de todo Valderrubio, otrora Asquerosa, seguirá llamándose cuando (en este año) pase a ser el pueblo número 169 de la “provincia” de Granada y cuando en unos años ya no se cultive tabaco.

    Lástima.

    Saludos.

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