Faites vos jeux. Rien ne va plus! (dijo el croupier)

Es una lástima, pero de mi paso por la Segunda Enseñanza —a la Primera, sencillamente dicho, no fui— solo puedo contar cosas desagradables. Reviví en la Facultad (1) donde me hinchaba de fumar (también en la mayoría de las clases y en los exámenes), de hablar, de tomarme cafés con mis compis y de pasar sustos: unas veces por cuestiones académicas y otras por encerronas, asambleas con policía dentro, etcétera.

Mis compañeros de la Facultad afortunadamente eran de tendencias muy diversas: desde la Joven Guardia Roja o el FRAP hasta carlistas; con el devenir de los años la mayor proporción de los rojos más significados se hicieron ultraconservadores, consiguieron excelentes remuneraciones mensuales y prestigio social pues siempre podían exhibir el marchamo de su lucha contra Franco; los azules se volvieron izquierdistas apuntándose en masa a un partido en el que progresaron.

Surgieron entonces unas nuevas formas administrativas en la enseñanza, los Profesores No Numerarios (PNN), por las cuales la gente se apalancaba en el puesto de trabajo a través de oposiciones restringidas muy mollares. En la Universidad se accedía al peenenazgo yendo a una oposición con un solo opositor y un temario diseñado para su perfil. Este fue el caso de Galfredo P. Rubalcaba y, a distinto nivel, de Alfonso Guerra que era Ingeniero Técnico Industrial (2) y, por tanto pasó —como el cometa— de maestro de taller de una escuela de Formación Profesional (3) a Padre de la Constitución, que ya es progresar. Además de llamarle tahúr del Mississippi a Suárez (curiosamente nunca le llamó traidor) gustaba de dejar correr una especie que de puro patética producía risa: chuleaba don Alfonso diciendo que había leído El Criterio de Jaime Balmes poco menos que entre mamada y mamada de las ubres de su señora madre. Realmente lo que sí se leyó bien, a fondo, fue el librito (por el contenido, porque gordo sí que era) de Maurice Duverger que tuvo más venta en España que un hit de los Beatles. Allí aprendió la Ley D’Hont y otras lindezas que nos endosaron, hipotecando el futuro de millones de personas. Sería interminable la serie de personajes famosos que se valieron de estas artimañas y otras aún peores. El caso paradigmático por excelencia (digo por la patilla) es el de Tere Fernández que “se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid a principios de los años setenta. En 1974 ingresó en el Cuerpo de Secretarios Jurídicos Laborales.” [Wikipedia]. Todo muy juntito, no en vano papá fue premiado con medallas y había que aprovechar el tiempo. La tal saltó al éter y por mor de estas varitas mágicas que comento se convirtió en juez. Ahora es uno de los pilares de España en una institución imprescindible para pagar las chachas que hagan las tareas en el chalet segoviano cuya tasación dicen que marea. ¿Y los abogados del Sindicato Vertical? Qué bien se colocaron ellos. Como el ilustre periodista Fernando Onega —colaborador de Onda Cero y Carlos Herrera— que trabajó con ahínco patriótico en la Guardia de Franco, frasco de las esencias, camarilla cuasi taumatúrgica de la que poco se supo, salvo los efectos de su poder.

El 90% de mi bachiller lo hice en un colegio del Frente de Juventudes cercano a mi casa. Nunca quise apuntarme a la OJE (4) ni ellos me propusieron tenerme dentro.

 NOTAS

(1)   Ahora la gente de Málaga dice “Mami me voy a la Universidad (o a la Uni), hoy quiero comer… lávame y plánchame… dame tu coche y lleva el mío al taller y después me llenas el depósito… voy dejar tres para septiembre (enero, febrero… no hay prisa) xao xula y relájate”.

(2)    “Perito”, pero después le cambiaron la denominación a su carrera pasando a ser Ingeniero Técnico para solapar el desprecio de los verdaderos ingenieros, que siempre se desmarcaban de ellos añadiéndose la palabra “superior”.

(3)   Cuyo alumnado era, básicamente, el que cumplía una o dos de las características siguientes: pocos medios económicos para costearse el Bachiller y/o escasa capacidad intelectual. El muchacho que estudiaba FP siempre estaba esquinado, huraño, con respecto a la élite bachillera. Qué buena política educativa ha habido siempre en España.

(4)   Organización Juvenil Española.

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2 comentarios to “Faites vos jeux. Rien ne va plus! (dijo el croupier)”

  1. landahlauts Says:

    Cuántos profesionales, mediocres en todo, se subieron al carro adecuado y han sabido trepar y vivir de eso bien toda su vida…
    Es cuestión de tener estómago y pocos principios. No hay más.
    Partidos y sindicatos se han mostrado con el tiempo como lugares idoneos para recoger a lo más mediocre de nuestra sociedad y darles un futuro.

    Saludos.

  2. el temido (por su bravura) Says:

    Siempre se ha dicho que a río revuelto, ganancia de pescadores, y en este país siempre ha habido mucha revuelta en los recursos hídricos, y muy buenos pescadores (empezando por el del Pazo y acabando con el Sr. Cascos).
    Ahora, a escalar, a nadar y guardar la ropa, no nos ha ganado nunca nadie (ni creo que nos ganen). Saludos al Sr. Urdaci (es un poner).
    Delenda est Britannia. Lector salutatus.

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