tú verás…

Información de utilidad pública

Esta mañana, en la farmacia del muchacho guapo de los ojos claros que está a diez metros de mi ATS, he comprado la vacuna de la gripe y me la han puesto. Entre que oí por la radio a un médico diciendo que cuanto antes mejor, que ayer escribí la palabra vacuna y (quizás lo más importante) que “cuando el demonio no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas” pues ya he cumplido el trámite de todos los años por esta época. Como los rabillos de virus están refrigerados y soy tan cobarde para estas cosas la citada farmacia me da la oportunidad de en dos pasos llegar antes de que se ponga el cartón de la caja a temperatura ambiente. Este año no han traído la del Instituto Pasteur, que era mi favorita (los cachitos de virus me resultaban más chics) y esta que llevo puesta dice que ha recogido las cepas en Brisbane, en fin, observaré a ver si doy saltos. Pregunto en voz alta la razón del cambio y la farmacéutica al cabo del rato de hacerse la tía de los higos arranca a decirme que todas son iguales, como si uno fuera idiota; la renegrida señora se oculta en la rebotica y el mencionado muchacho (persona agradabilísima con la que casi todas las mañanas coincidía en el aparcamiento haciendo caminos inversos) me dice en voz baja que es cuestión de dinero, de recetas de médicos, de pagos de la Seguridad Social, yo que sé… Como a mí me dé un torozón negro, un patatús, un vajío, por cambiar de marca ya verás. Esta Abbot seguro que es de las que le pone a los conejillos los ojos como tajás de zandía con la coña esa del anima vili. Pero bueno, que si fallezco en estos días a causa de la vacuna ya saben la que no tienen que comprar. “Fieles a las recomendaciones del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir: Padre nuestro…”

En los barrios todo el comercio está clasificado siguiendo una taxonomía especial, así como hubo carnicería de pepito el maricón, la frutería de los catetos, la ferretería del desagradable ese que tiene de tó o el quiosco de la del perro… hay también lugares por los que no se pasa nunca o por los que se pasa demasiado. En mi barrio la gente no pasa por el trozo de acera de un salón de belleza que hay en un callejón porque se sabe que aquello es un tapado de una casa de lenocinio, en cambio la gente se da nalga contra nalga ante la pescadería de Los Mellizos, estrecha y llena de azulejos blancos como un túnel o el metro londinense, que invade la calle con el típico olor que a mí nunca me ha repugnando, al contrario de las carnicerías donde seguramente vomitaría. Los pescados muertos no pierden su belleza, mansedumbre y elegancia que le son propias aunque los partan a ruedas o los desuellen, cuanto más si están enteros. Quite usted algún tiburón jodido, alguna raya puñetera y cualquier pirañilla… y le quedan esos animales santos y esbeltos llamados boquerones, sardinas, bonitos, merluzas y demás. Las vacas, los cerdos, las gallinas, los conejos, ovejas y cabritos son sucios y huelen mal. Por cierto, hay en YouTube una serie de videos sobre las carnicerías halal (en árabe حلال) que son difíciles de ver por su crudeza, un punto por encima de lo normal y esperable.

Hay consensos implícitos entre los seres humanos. Y el buen comerciante sabe que, en circunstancias normales y no mono- u oligopolísticas, solo puede robar a un cliente una vez. Y que probablemente si da un clavo perderá como mínimo dos parroquianos pues el boca a boca es un gran multiplicador. Si Adam Smith y Keynes, tan querido por la Sra. Salgado —¡sí, esa, la que cultiva brotes verdes en su piso de Niza y en el jardín del chalet de los Alpes, la que siempre parece que acaba de levantarse de dormir!— levantaran la cabeza me daban un estacazo.

Lectori Salutem

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2 comentarios to “tú verás…”

  1. el temido (por su bravura) Says:

    ¿A quién se le ocurre meterse algo en el cuerpo con ese nombre que recuerda un tipo de ganadería? Yo me la puse una vez que me mandaron a un cole de “zona deprimida” (gueto, hablando de forma políticamente incorrecta), y te la ponían o sí o allá tú. Desde mis tiempos de soldado en el glorioso ejército patrio, no me había puesto tan malo con una vacuna: en aquella ocasión, nos mandaron a casa para que convaleciéramos allí. No sé lo que estoy escribiendo, porque hay unas ventanitas que ponen Guest, Acceder a twitter y facebook, y son un tostón.
    Gracias, Sr. Pasteur. Tendrá el honor de no salir siquiera mencionado en ningún programa de una cadena privada, donde la calidad de los entrevistados es directamente proporcional al nivel de berridos “vacunos” que lanza el público.
    Delenda est Britannia. Lector salutatus.

  2. landahlauts Says:

    Estamos expectantes de su próxima entrada para confirmar que esa vacuna cunera no le ha matado.
    Las piezas de carne en una carnicería también tiene dignidad. Y más en el “primer mundo” porque ahí no tienen moscas revoloteando por encima…. y eso hace mucho. Lo que pasa es que a usted le gusta más el “pescao” que la carne… y por eso no ve dignidad en una carnicería.
    Sobre su comentario sobre el sacrifico de animales, aún teniendo un leve tufillo a blog de Eurabia, le diré algo: esos pollos, esos filetes de ternera, ese jamón curado… vienen de un animal que estuvo vivo y que, lamento decírselo, no se creó en esa bandeja de poliespán, ni proviene de un animal que murió de viejo. Su origen está en un ser vivo que fue sacrificado en un matadero. Quizás a usted le guste más la asepsia europea (pura hipocresía normalizada, como casi todo) de narcotizarlo primero, introducirle un perno prisionero (por disparo) en el cerebro, o… el simple y eficaz martillazo en la cabeza previo a degüelle y al escaldamiento…
    Personalmente, si algún día optara por buscar la “salida de emergencia” preferiría un suave desangrado a martillazo en el cráneo estando “medio endrogao”. Me resulta curioso, además, que le haya resultado molesto para su buen gusto los videos de sacrificos de reses por el rito halal y no haya visto la popular matanza del cerdo que se realiza en núcleos rurales de nuestro país… que es prácticamente igual (si el “Bismilah…” y poco más).

    ¿Piso en Niza y chalet en los Alpes? Mírala… la mosquita muerta.

    Saludos, desde Graná.

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