Santa Rosa de Lima

Aunque la tecnología no esté de mi parte pues el blog no acepta las mejores fotos que iba a poner y me ha dejado la que tiene un fogonazo del flash, valga la presente foto del fresco (obra de Eugenio Chicano, con la colaboración de Manolo Morales, 1968) que hay en una de las iglesias más interesantes de Málaga, templo hermoso desde la misma puerta que tiene forma de mapamundi y la cancela imitando los acantilados hasta las vidrieras, la capilla del Sagrario y demás detalles ornamentales que pueden ser chocantes al principio pero que constituyen una obra de arte poco reconocida. En la iglesia de Santa Rosa de Lima ha llorado mucha gente porque tiene al lado el hospital Carlos Haya, con eso está todo dicho.

Yo desde luego no voy a poner en discusión la versión que de su milagro tengo: a escondidas le llevaba a los presos pan en su mandilito, la pillan, le preguntan qué tenía allí escondido y al decir “Solo rosas”, los trocitos de pan se convirtieron en flores maravillosas al abrir el delantal. No se puede pedir más. Dios apoyó su mentira seguramente con una sonrisa de afecto hacia la muchacha y de regusto hacia los carceleros por hacerles la pirula, la peseta, la peineta o la Eau d’Étè. Sí, ya sé que mis historias huelen a maestro rancio que jibariza con frivolidad los temas como si se los contara a los niños. Pero como que me da igual… Estoy pasando con mucha frecuencia últimamente por la calle Valderaduey, zona maldita por la antigua cárcel y por ser aquello uno de los supermercados de la droga. Hoy he mirado el muro del patio, no es tan alto desde fuera, quizás tuviera el suelo más abajo del nivel de la calle. Qué espanto, qué miedo, qué triste es una cárcel, cuánta pena negra se fraguó allí dentro.

Hoy es la onomástica de Rosa de Lima. Tengo un amigo en esa ciudad del Perú, Rafa, que poco a poco se va haciendo franciscano y que no se me va de la memoria. Ay, aquella noche —para él, madrugada para mí— en que me enseñó la raja del techo tras el terremoto y al regresar la webcam hasta su cara en un barrido brusco me dio tiempo a ver que tenía la bandera del Perú clavada en la pared. Qué envidia da escuchar a alguien considerándose patriota, palabra que en España suena a chiste malo. Al final ¿dónde está la miseria, aquí o allí?

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Una respuesta to “Santa Rosa de Lima”

  1. Carlos Says:

    En esa iglesia estuve ya hace unos años con un inmejorable anfitrión.

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