Los sentidos: el Olfato y la Vista

El dulce olor del aligustre, que como todos los perfumes es una mezcla de fragancias, se extendía por el parque de manera discontinua pues son pocos y distantes los añosos ejemplares que han quedado, tras la poda generalizada, de esta planta oriental. La gente con la que me he cruzado iba en sentido inverso a mí, volviendo de la playa. Un silencio respetuoso ocupaba los espacios como si nadie quisiera estropear el aire de esta tarde de verano.

El aire, hermoso y sutil, era algo terminado: nadie podría añadirle porque no necesitaba nada; y quitarle a ese aleteo que acaricia la cara y en el que se sustentan mis admiradas golondrinas habría sido un atentado.

Lo cursi deja de serlo si el rosario de palabras artificiosas se han escrito como una mera crónica; aunque nos cueste creerlo, a veces pasan desapercibidos detalles que consideramos secundarios pero que tienen mucho valor por sí mismos. No verá el amanecer un condenado a muerte igual que el guarda de una obra que termina su turno de vela. Nunca nada es igual para todos.

El caso es que yo pienso mejor andando. Y los andenes del parque son muchas veces para mí como los raíles del tren ese de la feria donde a las parejas de novios les daban escobazos y a los niños un sustillo para que luego lo cuenten haciéndose los valientes, aunque siempre hay excepciones y algunos niños cogen una llantina —con hipidos, que eso matiza mucho la melodía— imparable hasta que alguien ocluye lágrimas y mocos con el apósito infalible del cariño.

Las vías de ese trenecillo son como los bordes de una corona circular, un coso. El parque permite andar, girar y seguir andando, así los pensamientos y las decisiones se hilan unas a otras formando una trenza o una liana hasta construir un PERT (Program Evaluation and Review Technique). Perdí la ocasión de estudiar esa neociencia llamada Ergonomía. Qué interesante era eso del taylorismo y del fordismo…

El parque, pues, sin semáforos ni pasos de peatones, son bastantes metros para disimular una preocupación. Y siempre ofrece motivos para volver.

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Una respuesta to “Los sentidos: el Olfato y la Vista”

  1. landahlauts Says:

    Yo pienso mejor en la estación de tren y sentado frente al mar. Pero… si le soy sincero… cuando mejor pienso es…. planchando. Sí, sé que suena cotidianamente vulgar pero, así soy yo.

    Saludos.

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