él es mejor que yo

No hay trampa ni cartón. Nadie va a escuchar el “Nada por aquí, nada por allá” ni “Dónde está la bolita, dónde está la bolita”: Se trata de una recomendación seria. Si quieren ver un blog agudo, conciso, asiduo en sus publicaciones, muchas veces poético y casi siempre delicadamente ingenuo… Si les apetece leer a alguien con un sentido de la observación excepcional… Si quieren ilustrarse de manera crítica… Si tienen interés en ver fotos redondas, maravillosas… no duden en ‘pinchar’ estos dos enlaces que son complementarios:

http://www.alboraida.blogspot.com/

http://www.flickr.com/photos/landahlauts/

Nada les puedo decir sobre el autor, salvo que —parece ser— vive en Granada. Debo añadir que permite comentarios que él suele autorizar siempre (yo, para variar, le he dado ya algunos alfilerazos que le han escocido, y ha tenido la elegancia de publicarlos y no censurarlos jamás).

Si alguna vez amaron Granada —en un viaje de estudios adolescente, en la luna de miel, cuando fueron a comer piononos a Santa Fe o roscos a Loja o truchas a Riofrío, o a esquiar a la Sierra o cuando estudiaron allí— “pinchen” esos dos enlaces. Seguro que me darán las gracias. Ya saben que mi inteligencia y buen  gusto son legendarios.

Tan solo me queda añadir un ruego: no me abandonen a mí, que algunos de ustedes son muy noveleros. En mi tierra se le llama “candil de puerta ajena” al que traiciona a los suyos (yo y mi blog en este caso) y se da el pico con los advenedizos o “parvenus” (el recomendado).

Para mí Granada es un mosaico en el que se mezcla lo dulce y lo salado, lo triste y lo alegre. Mi infancia son recuerdos… del arco de Elvira como una frontera que por alguna razón desconocida solo podía traspasar de la mano de mi abuela cuando íbamos a comprar en aquellas tiendas de ultramarinos que eran un universo expandido entre cuatro paredes y un mostrador. Mi infancia son recuerdos… de la iglesia de San Ildefonso, con su enorme cuartel al lado en cuya acera aparcaban los FIAT negros (coches oficiales con banderín) aquellos soldados aburridos que intentaban ligarse a nuestras tatas “royendo al santo por la peana”, es decir: dándonos la vuelta a la manzana a los niños tutelados por aquellas muchachas, nanopaseos en coche que me hacían inmensamente feliz. Mi infancia son recuerdos… del peligro inconcreto que podía bajar de la Calle Real (“niños malos”, y con eso ya estaba todo dicho), a la que no podíamos ni asomarnos siquiera. Mi infancia son recuerdos… también, de la Acera del Casino y del taller de mi abuelo, y del Paseo de la Bomba y de la calle San Antón, y del cine Aliatar, y del Café Suizo, y de la Pastelería El Sol… Y de un examen de Preu en la Facultad de Ciencias, con un problema de un prisma que ni Newton habría podido resolver, coño.

Háganme caso: visiten el blog recomendado. Se alegrarán.

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Una respuesta to “él es mejor que yo”

  1. Landahaluts Says:

    Mi padre se crió en la Calle del Agua de Cartuja. Y vivían en la Placeta de la Cruz cuando yo nací. Me acristianaron, aunque ha servido de poco, en la Iglesia de San Ildefonso. Mi abuela política ayudaba en las finanzas de su casa cosiendo para los mandos de “ese cuartel grande” que había en la esquina frente a la que vivía… Y podría haber resuleto su problema del prisma porque la Física se me daba de escándalo….

    Pero no sé si pulsar esos enlaces y conocer al advenedizo del que refiere…

    :)

    Saludos. Y gracias.

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