Una reflexión en el aniversario del fusilamiento de los Ceaucescu

Tal día como hoy, que ya es espanto añadido, fusilaron tras un juicio asquerosamente ilegal y bárbaro a Elena y Nicolae Ceaucescu. El día de Navidad de 1989 caían bajo las balas dos seres humanos odiosos, dos monstruos engordados por todas las naciones del mundo: desde España hasta Corea del Norte, pasando por Estados Unidos o Inglaterra; en todos los sitios fueron agasajados estando la pareja en el poder. ¿Sabían en La Zarzuela o en Buckingham o en la Casa Blanca lo que pasaba entonces en Rumanía? Estoy seguro de que sí. La conclusión es obvia y eximo al lector —a la lectora— de leerla: solo diré que el cinismo es repugnante pero especialmente odioso cuando se trata de jefes de estado o gobernantes autoproclamados como demócratas. Quizás esas ejecuciones sumarísimas sean tan necesarias como romper costillas en una operación a corazón abierto, pero a mí me espanta ver la fragilidad del vencido a punto de ser ajusticiado. Odio la pena de muerte. Odio esa tortura de atarles las manos a la espalda con cuerdas como deshilachadas, ni siquiera esposas, como a animales… Elena Ceaucescu gritaba y se revolvía exigiendo que los soldados no la tocaran. El tirano, quizás más inteligente que ella, mansamente se dejaba maniatar mientras se despedía de la vida consumiendo las últimas bocanadas de aire. La traducción al inglés repite “together, together”, por lo visto ella insistía en estar junto a él. ¿Era cobardía o amor? Los jueces-verdugos antes de salir por una puerta lateral de aquel cuartucho con cuatro sillas de Formica y una mesa admiten finalmente que tenían derecho a morir juntos. Y así sucedió. Muchas mujeres no saben andar solas por la calle si no van del brazo de su marido. Quizás Elena Ceaucescu esperaba, pese a ser atea, un milagro.

*

Una vez más dedico tiempo a comparar el tratamiento que se hace de una misma entrada (artículo) en la sin par Wikipedia según sea el idioma, la nación que patrocine.

  •  Le 25 décembre 1989, à la suite d’un procès expéditif de 55 minutes rendu par un tribunal auto-proclamé, réuni en secret dans une école de Târgovişte à 50 km de Bucarest, Nicolae Ceauşescu et Elena Petrescu, déclarés coupables de génocide, étaient condamnés à mort et aussitôt fusillés…

  • On Christmas Day, 25 December, the two were sentenced to death by a military court on charges ranging from illegal gathering of wealth to genocide, and were executed in Târgovişte. The video of the trial shows that, after sentencing, they had their hands tied behind their backs and were led outside the building to be executed.

  • I due furono condannati a morte il 25 dicembre, da un “tribunale volante” militare dopo soli 55 minuti di camera di consiglio, con l’accusa principale di genocidio per la strage di Timişoara e con l’aggravante di aver condotto la popolazione rumena alla povertà e di aver accumulato illegalmente ricchezze. La coppia Ceauşescu fu giustiziata da un plotone d’esecuzione formato dall’élite del reggimento paracadutisti con i soldati: Iomel Boeru, Dorin Cârlan e Octavian Gheorghiu, mentre, come riferito, un secondo anche da centinaia di volontari. Per sparare i soldati usarono dei fucili AK-47 (il cosiddetto Kalashnikov). Fu ordinato di evitare di colpire il volto di Ceauşescu per poterne far riconoscere il cadavere al mondo, mentre per la moglie Elena il plotone non ebbe pietà. I coniugi Ceauşescu caddero sotto oltre 100 colpi. Il plotone cominciò a sparare appena i due si trovarono in posizione contro il muro. Il fuoco fu aperto troppo presto per la troupe del film che coprì gli eventi della registrazione stessa. Dopo la sparatoria i corpi sono stati coperti da un telo. Il processo e l’esecuzione furono registrate. Il nastro fu subito trasmesso dai media francesi e da quelli di altri Paesi occidentali. Il giorno seguente il nastro del processo e le foto dei loro corpi (ma non l’esecuzione stessa) fu trasmesso dalla televisione per il pubblico rumeno. È stato poi da allora ritrasmesso regolarmente sulla televisione nazionale ad ogni Natale. Prima di morire Ceauşescu dichiarò che la storia avrebbe dato un buon giudizio sul suo operato e cominciò a cantare l’Internazionale, mentre la moglie gridò di “andare tutti all’inferno”. Secondo il Col. Dumitru Burlan, il fuoco venne aperto dopo che cantò la quarta parola. Il plotone d’esecuzione non era ben preparato per l’esecuzione; in effetti, un soldato sparò sul piede di Ceauşescu prima del colpo fatale.

http://www.video.cineduck.com/video/OY_cWGmfOrg/Iran-s-Leader-Future-Nicolae-Elena-Ceausescu-Execution.html

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