oyendo el sol que más calienta

1

Viernes Santo de sol. Recorro las estaciones que me dicen algo: la iglesia de Santa Rosa de Lima, maravillosa obra de arquitectura con un fresco extraordinario de Eugenio Chicano que finalizó, en colaboración con Manolo Morales, el día 23 de septiembre de 1968; la iglesia de Fátima cuyos andamios vi de la mano de mi madre cuando iba a examinarme al instituto aquel día fastuoso en que me compró el muñeco paracaidista que tanto quise, y la iglesia de Carranque, llena de resonancias crueles y tristes siempre, que ya es afinar los adjetivos tratándose de un templo (cuyos bancos, metalistería y sagrario hicieron familiares míos). Y fuera de contexto, mi parroquia: fea, enranciada, oscura y plagada de claves de mi vida (como las otras tres de más arriba). Una persona tan poco amante de lo sacro como yo hay que ver lo influido que estoy por lo religioso. Inexplicable.

2

Planto algunos tréboles en una macetilla. Deberían crecer y multiplicarse, ellos y la planta de cebouillet (que dicho en español suena fatal como planta de interior: cebollino) son dos de mis grandes ilusiones. Hace tiempo vi en una foto pornográfica un sofá y tras de él magníficos muebles de diseño escandinavo realzados por macetas de zinc (como las lecheras, los barreños, los cubos o las jarras para los lavabos antiguos) que tenían plantado cebollino. Sus tallos rectos, perpendiculares a la tierra y verdes valían más que la carne mostrada.

3

Como se decía antes, tomo un baño de sol en la terraza. Qué dulce es la caricia del calor templado moteado con lunares de brisa que evitan el sofoco. He doblado una manta cuatro veces y me he puesto el iPod en las orejas.

4

Nadie merece vivir si no ha introducido dentro de su cerebro la maravillosa arquitectura del Triple Concierto para Violín, Violonchelo, Piano y orquesta de Beethoven, opus 56, finalizado en el verano de 1804. Ejecútese a quien no habiéndolo oído nunca permanezca impasible ante esa herejía y no intente purgar su pecado. La obra fue compuesta para un príncipe (Franz Joseph Maximilian Fürst von Lobkowitz) y mecenas, también pianista pero de escasa calidad… Si lo comparamos con la aristocracia residual y de pacotilla —tipo Gunilla Von Bismark— procedente del mundo germánico dan ganas de retroceder doscientos años para asistir a ese momento en el que se interpreta por primera vez el Triple Concierto en las estancias lobkowitzianas. Qué miedo tener a Beethoven al lado del piano, pobre príncipe, pero qué regalazo.

Para recordar, más vale no hacerle el “caldo gordo” al marido —que la cuerneó bien— de Jacqueline DuPré, conocida es mi antipatía por este pianista frío y protegido por la Junta de Andalucía:

http://www.youtube.com/watch?v=WqgLgrOdIY8&feature=related

Para comparar, la versión canónica (Oistrakh & Rostropovich & Richter) al modo soviético (Moscow Philharmonic orchestra, Kyril Kondrachin, director) sería esta:

http://www.youtube.com/watch?v=czyOO72Wjfo

y al modo multimillonario con mano de hierro enfundada en guante de seda (es decir: Karajan y la banda berlinesa):

http://www.youtube.com/watch?v=Fn3RgeTyQ_E

5

Oigo al sol a Jean-Philippe Rameau (Dijon, 25 de septiembre de 1683 – París, 12 de septiembre de 1764), príncipe de la música francesa en la época de Luis y María Antonieta (¡pues que coman brioches, qué manía con el pan!). La alegría sabia de Les Indes Galantes taladra el cerebro (segunda alusión) y está al alcance de cualquiera ascender en vórtices de emoción. El músico que sobrevivió a la “querelle” era amigo de Diderot y D’Alembert, de Rousseau (¡oh!), de Bernouillli (nunca entendí su teorema) y de Euler. Etcétera.

Para recordar el rondó, esta es una buenísima versión:

http://www.youtube.com/watch?v=RKvd4tMkFHc

ZIMA, ADARIO

Forêts paisibles,

Jamais un vain désir ne trouble ici nos coeurs.

S’ils sont sensibles,

Fortune, ce n’est pas au prix de tes faveurs.

 

CHOEUR DES SAUVAGES

Forêts paisibles,

Jamais un vain désir ne trouble ici nos coeurs.

S’ils sont sensibles,

Fortune, ce n’est pas au prix de tes faveurs.

 

ZIMA, ADARIO

Dans nos retraites,

Grandeur, ne viens jamais

Offrir tes faux attraits!

Ciel, tu les as faites

Pour l’innocence et pour la paix.

Jouissons dans nos asiles,

Jouissons des biens tranquilles!

Ah! peut-on être heureux,

Quand on forme d’autres voeux?

6

No podía faltar Carmina Burana y su aria Omnia Sol Temperat. Dada la popularidad de la pieza aconsejo ver esta versión que aclara la idea de cómo no deben ser las cosas:

http://www.youtube.com/watch?v=nmglqTMwGRU

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Una respuesta to “oyendo el sol que más calienta”

  1. José Andrés Says:

    Bueno, llevaba días sin entrar en su blog porque he tenido problemas con el ordenador. Una vez restablecido -un disco duro nuevo- he vuelto a disfrutar de las distintas narraciones. Me centro en las distintas versiones de música. Con las versiones del Triple Concierto creo que me quedo con la de Karajan. Me ha encantado el Rondó de Rameau y me ha horrorizado Carmina Burana. No estaría mal que nos siguiera aconsejando de buenas piezas musicales. Gracias. Orator dixit.

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