Una lección inolvidable

          Hoy, 25 de febrero, se conmemora la decisión que hace 440 años tomó el Papa de excomulgar a Isabel I reina de Inglaterra, hija de Enrique VIII Tudor y Ana Bolena (Anne Boleyn para los amigos). La bula Regnans in Excelsis fue el instrumento, tan inútil como oportuno, que Pio V usó para desvincular la corte de Londres de su influencia no tan sagrada. Las consecuencias fueron dramáticas, pero —y esto es lo que yo considero importante— todos los personajes actuaron congruentemente con su papel.

          A finales del siglo XIX el papa Pio IX excomulgó a Víctor Manuel II, rey de Italia, y se declaró “prisionero político” tras su fracasado intento para evitar que las tropas reales le arrebataran el poder milenario que detentaba sobre la ciudad de Roma.

          Yo solo conocía estos dos casos y probablemente haya más. La calidad de los protagonistas de ambos ejemplos puede servirnos para darle un empujoncito a SuSan Bene —Su Santidad Benedicto XVI— y conseguir que cumpla con su estricta obligación de excomulgar al rey de España si firma la ley del aborto. Me parece una cobardía repugnante y una falta de respeto a los creyentes que la Conferencia Episcopal no recomiende dicha medida drástica de la excomunión tratándose del monarca haciendo más que juegos malabares para justificar esta inhibición gracias a la cual miles de niños morirán a causa de esta firma. Recuerdo a mis lectores —a pesar de la abortista Bibiana esa palabra en plural y masculino incluye a las mujeres— si queda alguno que por encima de los títulos históricos (Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Mallorca, de las Dos Sicilias, de Sevilla, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Indias Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria; Duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y Neopatria; Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón, y de Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina, etcétera) don Juan Carlos se proclama en la página web de la Casa Real Española “rey de todos los españoles”, y un niño en el vientre de su madre es tan español y tan necesitado de aprecio y tutela reales como cualquiera de sus nietos. Hic et nunc, aquí y ahora, el aborto es un crimen rancio e ineficaz que nos acerca a la barbarie del nazismo: fue Adolfo Hitler quien instituyó, el 9 de marzo de 1943, el aborto en Polonia. O sea.

          Balduino de Bélgica abdicó durante dos días (4 y 5 de abril de 1990) para no convertirse en una secuela de los hermanos Marx, aquellos que decían algo así como “Tengo estos principios, pero si no le gustan… pongo otros nuevos”. El rey belga nació en 1930 y el rey de España en 1938: prácticamente son dos hombres de la misma generación. El primer ministro belga Wilfried Martens autorizó este hecho —que esperamos sea imitado aquí— reponiéndolo inmediatamente en sus funciones constitucionales tras ponerse en vigor la ley belga del aborto que el rey no quería sancionar por razones de conciencia.

***

 

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Una respuesta to “Una lección inolvidable”

  1. papantla flyer Says:

    Interesante clase de historia.
    Un punto de visto válido contra el aborto.
    Controversial siempre por supuesto.
    No estoy a favor pero en ciertos casos debería ser permitido.

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