Om, om, om, om…

En Cuaresma y Semana Santa o cuando moría alguien mi madre rezaba el rosario en familia. Ella tenía varios, como casi todas las mujeres de su época. Incluso uno de madera tallada, enorme, que era un adorno en algún sitio del dormitorio de ellos y que no consigo recordar. Con un rosario de oro y nácar hicimos sus tres hijos la Primera Comunión. De Jerusalén le trajeron uno que despedía olor a rosas. Era muy bonito también el de cristal de colores, y otro cuyas cuentas no eran esféricas sino medallitas con bajorrelieves muy interesantes cada una de ellas. Pero el que más usaba era un rosario de cuentas casi negras —del color de los granos de café— que se deslizaba entre sus dedos como si tuviera vida propia y que al terminar de rezar, besaba; luego lo guardaba en un estuchito hasta otra ocasión, que podía ser también una catástrofe natural o social, pasada, presente o futura: tormentas virulentas, terremotos, la agonía del Papa… Este rezo repetitivo que nunca he entendido ni apreciado, para las personas religiosas era —seguirá siendo— un bálsamo que tranquiliza dando confianza en que la protección divina nunca faltará. Tarde o no en llegar. Algunas criaturas humanas han muerto esperando esa ayuda, pero eso es un comentario demasiado ácido que, si quieres, puedes obviar. Tampoco debes tener en cuenta que yo siempre haya visto una relación muy directa entre esta devoción católica y el efecto hipnótico de los mantras tibetanos. Mi madre nunca fue una mujer rancia —sino todo lo contrario— ni beata, pero sí congruente con sus creencias. Ay mamá, cómo te echo de menos.

          Como cualquier niño yo no entendía aquello. Pero merecía la pena aguantar hasta el final para llegar a la Letanía Lauretana, ristra de palabras en latín de significado desconocido pero que me sonaban muy bien. Mi madre, a lo largo de su vida, había ido acumulando barbaridades fonéticas y deformando el latín hasta decir las letanías de una manera propia. Esto suele pasar también en las iglesias con el cántico Salve Regina: la gente se queda bien con la música pero la letra termina siendo un galimatías más parecido a un himno chino que al original en el siempre dificultoso latín. Las lenguas muertas tienen ese problema.

          Ahora no hay tormentas ni terremotos ni se ven siquiera olas en el mar.

          Así, cuando rezaban el rosario en mi casa, yo esperaba con expectación oír —por ejemplo— Mater Intemerata o Turris Eburnea o Domus Aurea… Especialmente difícil de imaginar qué significaba aquello era Foederis Arca o Ianua Coeli o Consolatrix Afflictorum. Y absolutamente hermético era Regina sine labe originali concepta.

          Este blog tiene un título y un subtítulo. Saludo (¡salud!) a los lectores, al modo romano. Y esa frase de Cioran que hice mía: escribo para vengarme. Yo sé de qué y de quién. Mañana seguramente será un día importante para mí. Seguramente iré al cementerio para estar al lado de mi madre que tal día, muchos años atrás —los que yo cumplo— me trajo al mundo. Sobre la conveniencia o no de este alumbramiento tengo una opinión muy concreta que seguramente me la reservaré. Seguramente mañana se cerrarán varias puertas definitivamente y haré algunos cambios importantes en mi vida.

[Por cierto: tengo que mirar a ver si me queda algún rosario de mi madre —y quédate con todo lo demás— para besarlo y, después, guardarlo en su estuchito.]

Anuncios

3 comentarios to “Om, om, om, om…”

  1. José Andrés Says:

    Me ha encantado su recuerdo de esa época que todos los de nuestra generación hemos vivido de una forma muy similar. Se ha puesto Vd. un poco tierno con eso de cumplir años y acordarse de su madre. Felicidades por adelantado y sepa Vd. que el alumbramiento fue una obra de Dios muy bien pensada que nos ha beneficiado a todos los que hemos tenido la suerte de conocerle. Gracias por su amistad y honradez a carta cabal. Un abrazo “virtual”, claro, como todas sus direcciones y blogs, pero esta vez déjeme que sea real. Orator dixit.

  2. el temido (por su bravura) Says:

    Siempre me resultó un poco tétrico (me llegaba a dar repelús, por no decir cierto miedo), escuchar la monotonía del rosario. Pero también trae el recuerdo de muchas novenas infantiles a María Auxiliadora o la Virgen de la Victoria, acompañando a unos padres que en esa época se esforzaban porque, al menos, tuviéramos la oportunidad de conocer y practicar, unos ritos que formaron parte de nuestra cultura. Luego, cada uno decidió su camino. Espero no haber errado en el mío.
    Delenda est Britannia. Lector salutatus.

  3. Yo misma Says:

    “VOY A PASAR POR LA VIDA UNA SOLA VEZ.
    POR ESO, CUALQUIER COSA BUENA QUE YO PUEDA HACER, O ALGUNA AMABILIDAD QUE PUEDA HACER A UN SER HUMANO, DEBO HACERLO AHORA, PORQUE NO PASARÉ DE NUEVO POR AQUÍ”. (TERESA DE CALCUTA).

    FELÍZ CUMPLEAÑOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: