Naves espaciales por mi cabeza (entre otras cosas)

esta

http://www.youtube.com/watch?v=QjC9HlXhXtA

Siguiendo un arco de noroeste a sudeste, la bolita de plata pasó velozmente por el cielo hasta que se perdió en las brumas del horizonte, en el mar. Yo sé que este no es un vídeo high quality de la NASA, pero es mi video y me hizo mucha ilusión ver como corría ese ingenio por el Firmamento. Alertado por un pajarito amigo mío, abrí los balcones y terrazas de mi mansión y me situé como en la canción: Mirando al mar. Por supuesto en un principio confundí la estación espacial con algún lucero gordo que brillaba mucho… pero, al verlo quieto, lo descarté. Enseguida —desde detrás de mi casa— apareció la máquina celeste chupándose los miles de quilómetros (si digo cine, no debo decir kilómetro) echando leches y no hubo dudas ya. Cuando pasó y me senté de nuevo ante el ordenador, al poco rato vi que ya iba casi por la mitad de África, por las fuentes del Nilo más o menos. Qué manera de correr, por Dios. En el enlace siguiente puedes ver por dónde va la ISS en cada momento y muchas cosas más.

 http://www.heavens-above.com/

Siempre he sentido una admiración sin límites por la técnica, y el Cabo Cañaveral —topónimo luego reasignado al contradictorio Kennedy, que le duró poco— me produce una mezcla de orgullo y vértigo. Orgullo, porque la Florida y aledaños (Chile, Perú, la Argentina, Paraguay… cosas cerquita, vaya) la descubrió y colonizó España y todavía conserva su nombre español. Orgullo, porque uno de los edificios más feos y más importantes de la NASA lo construyó una empresa española: el Vehicle Assembly Building (VAB), en 1965, y ese dato es de mi cosecha. Más detalles según Wikipedia: “El VAB cubre 3.25 hectáreas, mide 160 metros de alto, 218 metros de largo y 158 metros de ancho con el cual tiene un total de 3.664.883 metros cúbicos de espacio. Un indicador de lo grande que es el edificio es la bandera americana, en la cual cada estrella mide 1,8 metros de un extremo a otro, la zona azul tiene las dimensiones de una cancha de Basketball y cada una de las lineas rojas y blancas son tan anchas como las autopistas. La bandera mide 63.7 metros de alto y 33.5 metros de ancho”. Orgullo… de la sabiduría y el esfuerzo de tantos seres humanos que han conseguido esos objetivos tan importantes.

Vértigo, miedo también, ante la soledad del Espacio sin posibilidad de arrepentimiento ni el recurso al “hágame el favor de parar, que yo me vuelvo”.

Qué espanto. Qué picor da el pensar en eso.

  •  Gracias al informador del evento astronáutico.
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Una respuesta to “Naves espaciales por mi cabeza (entre otras cosas)”

  1. el temido (por su bravura) Says:

    Seguimos recomendando mejorar el pulso. El firmamento y los espacios celestes siempre han sido unos completos desconocidos, y una ilusión permanente. Lo que pasa es que ya somos mayorcitos para hacernos astronautas. Si yo cobrara la miitad que Messi (y tuviera una mujer apañada, la mía, no me malinterpreten, que me acompañara), me encantaría hacer un viaje al espacio.
    Una vez, hablando con una compañera, por poco me tilda de tonto, ya que se me ocurrió plantear cómo olería una nave espacial por dentro (sin ventilación alguna, y últimamente bebiendo pis reciclado), ya que una vez estuve en un submarino de la gloriosa armada hispana, y no os podeis imaginar cómo olía. ¡Cuestiones filosóficas!
    Delenda est Britannia. Lector salutatus.

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