FILTRO ANTI SPAM

pgpetalo_marmol

     —Mamá, mamá ¿Qué es un rubor?

     —Déjame, hijo, que estoy hablando con tu padre.

     No sé si es vicio solo mío o de la gente de mi generación, pero a mí me gustan mucho los envases y las cajas que, demasiadas veces, tienen más valor que el contenido. Lo malo es que no se pueden guardar todas.

     Siendo yo muy chico ya demostré una serie de habilidades bastante notables para desarmar despertadores usando los cuchillos de la cocina como destornilladores. Cuando el miedo a ser descubierto me obligaba a montarlos, ninguno funcionaba como es natural pero —y esto era lo grave— me sobraban piezas. Recuerdo la alegría que me llevé cuando descubrí tras horas y horas de investigación minuciosa para qué servía un agujerito que tenía en la base un caja redonda de coloretes gastada. El texto de la etiqueta ponía Un rubor de Myrurgia y no hubo nadie que me lo tradujera, desde luego que no por maldad sino porque yo fui siempre lo que se dice un auténtico coñazo y estarían mis padres de mis preguntas hasta los pelos. Voy a desvelar un secreto a la ciudad y al mundo (urbi et orbi): mi gestación no duró los nueve meses habituales, sino siete. Quizás por eso estoy tan cansado. Tenía demasiada prisa por ver cómo era el mundo y me quemé los bigotes como el gato al olor de las sardinas… en la parrilla (en el espeto). Una luz se encendió en mi mente, busqué un alambrillo muy fino y lo introduje por el agujero de la base de aquella caja de coloretes gastada y vieja. Y se hizo la luz: del fondo se desprendió la cazuelita de aluminio, que todavía tenía restos de aquel mejunje rojo, separándose de la otra pieza. Qué ilusión me hizo descubrir aquel ingenioso sistema para poner un recambio que ajustaba a la perfección.

     Hay personas que vienen al mundo con un único y concreto destino: darle quebraderos de cabeza a los demás. A estas alturas de la película yo me veo como uno de ellos. Por eso entiendo que ASFASFA —¿quién será? ¿dónde estará?— se irritara con mi correo de autopromoción del blog dciendo que eso era hacer spam.  Reconozco que soy un manipulador nato. Con esos correos admonitorios en los que aviso de un nuevo huevo depositado en el blog quizás estoy poniendo en un compromiso a quien le da vergüenza decirme que no me lee porque soy un coñazo. [La Real Academia de la Lengua, siempre tan inútil, debería buscar un término alternativo que implicara al otro aparato genital. ¿Qué será lo opuesto de coño? Porque coño da idea de algo uniforme, compacto, de ahí que se pueda modificar de un solo golpe de morfema. Pero nosotros los hombres, pobrecillos, que técnicamente tenemos tres términos, tres piezas… en fin, discusiones tengas y las ganes.]

     Me encanta divagar. Me encantan los paréntesis, los corchetes y los guiones intercalando gramática parda como mi madre hacía la carne mechada: haciendo agujeros en el lomo y rellenándolos. Ya ves, ASFASFA —¿quién será? ¿dónde estará?— con lo que yo comparo mi depurada, ilustre y culta prosopopeya. Con la carne mechada. No con Marcel Proust (que le dedica decenas de páginas a contarnos como era el brioche que compraban sus padres a la salida de la misa dominical o a la flor del espino) ni comparo tampoco mi técnica literaria con la de Cervantes. Qué va. Con la carne mechada, eso sí: qué vulgaridad.

     ASFASFA podría añadir “Sí, carne mechada. Pero sin salsa”.

     Por cierto, la foto es mía. No es de premio, pero a mí me gusta.

 

·LECTORI SALUTEM·

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