reflexión sobre el amor, rorschach y… antonio gala

 Entrevistan hoy a Antonio Gala en un periódico y dice que “En el amor gana siempre quien huye”. Se me ha quedado la frase en la memoria pero me ocurre con ella lo que con el test de Rorschach: que cada uno interpreta la mancha —la cita— objeto de análisis de una manera diferente en función de su subconsciente y de mil variables más causantes de que veamos una mariposa, el hueso de la cadera o un murciélago. Yo nunca he creído mucho en que proyectemos algo significativo de nosotros mismos en este tipo de prueba.

Siendo este escritor una persona a la que admiraba profundamente, en la actualidad me resulta patética su vesania —que no es más que interés económico y rencor— contra todo lo que se mueva en el “flanco derecho” del país y que puede concretarse en la Iglesia (hasta a Dios mismo le está ya enmendando la plana), Aznar, Rajoy e il suo complesso. Sin detenerme en ello, siempre he creído incompatible con un intelectual —y Antonio Gala lo es— el sectarismo. El equilibrio es la libertad de criticar lo malo aceptando lo bueno de ambos extremos y es lo que caracteriza a un intelectual honrado. Solo en mentes analfabetas siguen anidando vocablos hueros del tipo ser de derechas o de izquierdas. La realidad va por otro lado y seguir mamando de las ubres de hace un siglo es ganas de aferrarse a una teta prácticamente seca… Quien lo hace, se queda con hambre: de ahí la mala leche.

Volviendo de los soleados cerros de Úbeda por los que me perdí, quería decir que estoy de acuerdo con que en el amor gana siempre quien huye. Partir (huir) es ganarle un proceso a la costumbre. Y mode c’est qui se démode: le style jamais. Quien cambia de amor en cada estación, acierta. Para el Otoño, amores con el pelo largo y la piel todavía dorada por el sol del verano, amores que hablen y acaricien, amores que proyecten y hagan planes. El amor de Invierno debería ser un par de tallas más grande, para que aumente el abrigo que nos da. En cambio el de Primavera… ay, para que negarlo, cualquier cosa viene bien cuando las hormonas se revelan rebelándose. Para mí, el verdadero amor es el de Verano y, a ser posible, con alguien de fuera que con el último amanecer esplendoroso se marche al norte lejano (hay Far West y Lejano Oriente) y rompa todos los lazos que ese mismo amor anudó.

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